lunes, 6 de febrero de 2017

Panorama del sindicalismo en Colombia

En Colombia el 50% de los sindicatos se agrupan en tres centrales sindicales: la Cen - tral Unitaria de Trabajadores CUT, la Confederación General de Trabajadores CGT, y la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC. La CUT es la central más grande, al concentrar el 65% de todos los trabajadores sindicalizados y en ella están confe - derados: la Federación Colombiana de Educadores FECODE, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria SINTRAINAGRO, y la Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo USO.
• En Colombia el acto administrativo de registro de un sindicato se ha convertido en una barrera muy importante para el ejercicio del derecho de asociación sindical. Así entre 2002 y 2007 se rechazaron 491 iniciativas de trabajadores tendientes a la creación de un sindicato. De igual forma, es el único país en América Latina en el que el gobierno tiene la facultad de disolver un sindicato por vía judicial.
 • Las convenciones colectivas en Colombia van en retroceso en relación con otros tipos de acuerdo entre trabajadores y empleadores como el pacto colectivo y el contrato colectivo, siendo este último muy cuestionado por cuando se considera como impulsor de la tercerización laboral.
 • Si bien Colombia a finales de los años noventas ratificó los Convenios 151 y 154, referentes a la negociación laboral en el sector público, aun está pendiente la promul - gación de la ley que implemente su aplicación. Y es que en el país la mayoría de los trabajadores sindicalizados están afiliados a sindicatos Estatales. Colombia es el país del mundo con el mayor número de asesinatos de sindicalistas, concentrando el 63% de los casos durante la última década. FECODE, SINTRAINAGRO y la USO, son los sindi - catos que han sido más afectados por la violencia en contra de sindicalistas. Sólo estas tres organizaciones concentran el 64,6% de los casos de asesinato de sindicalistas en todo el país entre 1984 y 2010. Por su parte, Antioquia es de lejos el departamento más afectado por la violencia antisindical, concentrando cerca del 47% del total de casos de asesinato de sindicalistas entre 1984 y 2010.
 • Pese a los esfuerzos hechos en los últimos años, la impunidad sigue siendo muy alta y supera el 96%. A partir del 2003, se ha presentado una disminución importante en el número de asesinatos de sindicalistas; sin embargo, otros tipos de violación a los de - rechos humanos de los sindicalistas, como amenazas, y desplazamiento se mantienen en los mismos niveles.
Aspectos generales del sindicalismo en Colombia
Son varios los aspectos que resultan importantes para destacar a la hora de analizar la situación de los sindicatos en Colombia. En primer lugar es importante anotar que la tendencia registrada en los últimos años apunta a una paulatina disminución en el número de trabajadores sindicalizados, acompañado de una dinámica de estancamiento en el número de sindicatos, en la cual los nuevos sindicatos, sobre todo de empresa, entran a compensar la salida de sindicatos tradicionales que han venido desapareciendo en los últimos años como fruto de los procesos de privatización, fusiones, flexibilización laboral y hostigamiento, frente a su labor sindical. El resultado ha sido una atomización del movimiento sindical, en pequeñas organizaciones, con poca capacidad de movilización y de coordinación con otros sindicatos, que en ocasiones terminan sirviendo más a los intereses de los empleadores que de los mismos trabajadores.
Esta atomización del movimiento sindical es mucho más evidente en el sector privado de la economía, pues si bien en términos comparativos son mayores en número frente a los sindicatos del sector público, la afiliación en cuanto a la cantidad de trabajadores es inferior.
Las iniciativas tendientes a impulsar la conformación de sindicatos de rama o de industria, no han prosperado y ello sin duda se ha constituido en un elemento que no ha facilitado un proceso más acelerado de modernización y fortalecimiento del sindicalismo en Colombia. Siguen siendo mucho más comunes en Colombia los sindicatos de empresa y los sindicatos de gremio, como lo muestran los datos de los últimos años
Se suelen mencionar los factores externos que atentan contra el derecho que tienen los trabajadores colombianos de asociarse en organizaciones sindicales, pero resulta también valioso llamar la atención sobre los elementos internos propios de los mismos sindicatos, que entorpecen su accionar en favor de los trabajadores, en un contexto muchas veces hostil y cambiante, en el cual su poder de negociación e incidencia están cada vez más limitados.
Colombia está en el rango de los países con menor tasa de sindicalización del mundo.

Espacios de concertación en los cuales participan los sindicatos en Colombia

La Comisión Permanente de Concertación de Políticas, Salariales y Laborales es sin duda la instancia de concertación de mayor importancia en la que participan los sindicatos a través de las tres centrales sindicales más representativas del país. Tal como funciona en la actualidad, tuvo su origen legal en la Constitución de 1991. En la que se establece la concertación de las políticas sociales y laborales como un deber constitucional del Estado. En el artículo 55 se puede leer:
“Se garantiza el derecho de negociación colectiva para regular las relaciones laborales, con las excepciones que señala la Ley. Es deber del Estado promover la concertación y los demás medios para la solución pacífica de los conflictos colectivos de trabajo.”
Es entonces la Ley 278 de 1996 la que crea la Comisión Permanente de Políticas Salariales y Laborales, definida en el artículo 56 de la Constitución Política. La idea es establecer un espacio tripartito que fomente el diálogo y permita a través de la concertación tratar temas relacionados con el ámbito laboral, la política salarial, el salario mínimo y los convenios de la OIT. En este sentido se establecen como funciones de la Comisión:
. Fomentar las buenas relaciones laborales con el fin de lograr la justicia, dentro de un espíritu de coordinación económica y equilibrio social.
• Contribuir a la solución de los conflictos colectivos de trabajo.
 • Fijar la política salarial de manera concertada, teniendo en cuenta los principios constitucionales que rigen la materia.
• Fijar el salario mínimo de manera concertada y con carácter general.
Adicionalmente, entraron en funcionamiento cinco subcomisiones tripartitas que funcionaron hasta finales del 2000. Ellas fueron: 1) La Subcomisión de Empleo; 2) Subcomisión de Seguridad Social; 3) Subcomisión de Formación profesional; 4) Subcomisión de Legislación laboral; y 5) la Subcomisión de política salarial.

Legislación en torno a la actividad sindical en Colombia

El derecho al trabajo en Colombia quedó consagrado en la Constitución de 1991 como fundamento del Estado de Derecho, y de allí que en este marco quedase establecido como derecho, como deber y como valor. En este sentido la Sentencia 727 de la Corte Constitucional de 1999 expresa:
En este sentido, la Constitución de 1991 está claramente influenciada por la normatividad internacional, y por ello su espíritu apunta a la protección del derecho al trabajo, ofreciendo para ello garantías suficientes. Elementos que se encuentran en la Carta Internacional de los Derechos Humanos, la Carta de la Organización de los Estados Americanos, y los Convenios de la OIT, entre otros, reflejan la intencionalidad de la Constitución en cuanto al carácter del trabajo como pilar fundamental del Estado de Derecho.
El artículo 53 de la Constitución, hace referencia al estatuto del trabajo, con una clara inspiración en la normatividad de la OIT y en específico en el concepto que más tarde seria acuñado como Trabajo Decente.



Comunicación y movimiento sindical en Colombia
Sandra Milena Rueda / Viernes 30 de julio de 2010

Artículo publicado originalmente en el periódico Tierra No. 2, julio de 2010.

+ de Sandra Milena Rueda
Comunicadora social - periodista.

• “Hay que soñar con lo imposible”
• La hinchada antiimperialista
+ en Comunicación alternativa
• Fred Núñez: el viacrucis de un comunicador popular en el Catatumbo
• Temerarias y malintencionadas las afirmaciones de Andrés Felipe Arias
• Circula segundo número del periódico Tierra dedicado al bicentenario de los pueblos
• Saludo a los periodistas en su día
• En circulación el tercer número de “La Marcha”, publicación de la ACVC
• La Marcha Radio, en directo a través de www.prensarural.org desde Barrancabermeja
• Burla gubernamental
• Entusiasta asamblea de Asoprensa, seccional Tolima
Temas relacionados
Censura y libertad de expresión
Movimiento obrero
Terrorismo patronal
Al hablar de comunicación en organizaciones sindicales, es necesario que éstas se definan a sí mismas como grupos humanos que buscan objetivos determinados. La comunicación organizacional debe ser entendida como parte de las metas del sindicato y ser impulsada en forma de estrategia integral que ayude al cumplimiento de las metas de la organización.

La huelga es un tipo jurídico de no más de un siglo de desarrollo. No hay acuerdos generalizados sobre su utilidad social o sobre sus límites que permitan una concepción científica. Pero existe el reconocimiento del derecho de huelga. Este derecho se afirma en las constituciones europeas posteriores a la II Guerra Mundial.

Los sindicatos nacieron como protesta contra la falta de derechos y contra la explotación al trabajador. Gracias a sus objetivos explícitos, los sindicatos llegaron a ser una organización reconocida oficialmente. Desde 1950 existe en Colombia el Derecho Laboral materializado en el Código sustantivo del trabajo. Se asegura en él el derecho de huelga y de libre asociación para los trabajadores.

Orígenes del movimiento sindical

Después de la I Guerra Mundial, Colombia es un país predominantemente agrícola, dominado por la aristocracia semifeudal de los grandes terratenientes, la jerarquía eclesiástica y el ejército con expresión política en el Partido Conservador. Ya en este contexto, se da en Colombia en el año 1924, el Primer Congreso de Trabajadores.

En 1925 se funda la Unión Sindical Colombiana. En el año 1926 nace el Partido Socialista Revolucionario, movimiento afiliado a la Internacional Socialista desde 1928, año en que se realiza la primera huelga sindical de la historia colombiana, organizada por los trabajadores de la United Fruit Company (UFCO), movilización que desembocó en la conocida masacre de las bananeras, con un número aún incierto de víctimas.

En 1927 un huracán había devastado 13 millones de matas, dejando a muchos trabajadores de las plantaciones bananeras desempleados. La UFCO se negó a ayudar y en 1925 se organizó la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena. En octubre de 1928, representantes de los obreros presentaron al gerente un pliego de peticiones. Éste se rehusó a negociar y el 12 de noviembre se declaró la huelga nacional.

La famosa huelga de las bananeras fue una movilización social en la que participaron entre 16.000 y 32.000 personas. Solicitaban que se les reconociera como trabajadores y ciudadanos con derechos civiles y sociales. Por su parte, el Ministro de Guerra y el Ejército sostuvieron que los huelguistas eran subversivos. En Ciénaga, epicentro de la huelga, la noche del 5 de diciembre de 1928, la movilización culminó en la masacre de las bananeras.

Es este caso un ejemplo claro de cuando Charles Tilly llama la atención sobre la imprudencia de las autoridades e historiadores, que describen la agitación popular como desorden, por lo que el autor propone descubrir el orden de las rutinas de la acción colectiva. No es la huelga una acción de desorden, es la huelga la organización de una lucha social.

Desde 1920 entonces, ya los sindicalistas colombianos habían logrado conquistar el derecho a la huelga, y en 1930, con Enrique Olaya Herrera en la presidencia, se logró la legalidad de los sindicatos y de los contratos colectivos. Se fundó para ese entonces, la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC).

Comunicación y sindicalismo

Si estamos de acuerdo en que toda forma de política tiene que basarse, en gran medida, en la comunicación, lo estaremos también en que la democracia no puede existir sin fundamentarse en procesos comunicativos. La democracia surgió en la discusión pública de los asuntos comunes. De aquí la importancia de la comunicación en la construcción, agrupación y divulgación de políticas públicas, en función de la democracia.

Para que la política de comunicación fluya y sea realmente transversal tiene que ser asumida e impulsada por el conjunto de la dirección de la organización. Sólo cuando la organización en su conjunto es consciente de la complejidad que envuelve la acción de comunicar y reconoce el valor estratégico que ésta tiene, puede asumir la importancia de impulsar y desarrollar una estrategia de comunicación y hacerlo de manera planificada y profesional.

Los medios de comunicación, como sistemas de expresión, tienen una función modeladora de conciencia por un lado, y son a la vez instrumentos para el cambio social. Es por esto que el formato, lenguaje, formas de narrar y recursos que hacen parte de la estructura comunicativa del mensaje, deben conformarse en la organización sindical como sistemas de poder, no sólo en búsqueda de una convocatoria masiva hacia la movilización, sino buscando el éxito y la legitimación de las luchas de expresión y visibilización de los sindicalistas colombianos.

Superar la estigmatización

Dado que los medios masivos de comunicación son respaldados por grandes empresas comerciales conformadoras del sistema social y económico vigente, dichos medios promueven una fidelidad irreflexiva hacia la estructura social posicionada. De esta forma, los medios de masas traban el desarrollo de una sociedad crítica. Aunque existen artículos periodísticos críticos, comunicación alternativa y popular, estas excepciones no alcanzan a llegar a un público masivo. No basta con mantener una resistencia ante el gran poderío monopólico que ejercen los medios comerciales sobre el público en general.

El desprestigio ante la opinión pública por la influencia de la empresa privada y los medios de comunicación continúa desde el origen de las organizaciones sindicales; esto causó la limitada credibilidad de las organizaciones sindicales entre la sociedad. Los trabajadores no participan de lleno en sus responsabilidades como actores sociales y se debe luchar para que las nuevas tecnologías y formas de comunicación lleguen a las organizaciones populares. Es necesario formar sindicalistas competitivos y actualizados.

Para el investigador Carlos Morris, “Las políticas neoliberales han logrado reformas que llevaron al detrimento de viejas conquistas de los trabajadores”. Se necesitan acciones estratégicas nuevas, replantear el instrumento de la huelga y pensar en nuevas herramientas para la lucha sindical.

La represión antisindical continúa

Según el informe nacional de coyuntura económica, laboral y sindical, presentado por la Escuela Nacional Sindical, en 2009 se registraron 47 asesinatos; 18 atentados de muerte; 412 amenazas de muerte; 129 desplazados forzados; 53 hostigamientos por persecución sindical; 34 detenciones arbitrarias; 3 desapariciones forzadas y 4 allanamientos ilegales.

“El Estado colombiano se ha negado a reconocer la dimensión y el carácter antisindical de esta violencia que ha debilitado la existencia y desarrollo del movimiento sindical y ha mantenido un clima propicio para la inaplicación de las libertades sindicales”. El informe además demostró que el panorama de la movilización estuvo marcado por la presencia de 28 huelgas, 24 jornadas de protestas, 27 marchas, 20 tomas o bloqueos y 2 paros en 2009.

Según el informe, entre 2002 y 2009 al menos a 236 organizaciones se les negó el registro legal sindical. Hay 53.000 sindicalizados menos con respecto al 2002, pasando en 2002 de 863.338 afiliados a 810.114 en el año 2010, “datos que contradicen los informados por el gobierno y la ANDI que no cuentan con un sistema que procese esta información”.

Acertar con la política de comunicación ayuda a construir una organización cohesionada, participativa y democrática, a la par que ágil y eficaz. Históricamente se han logrado en Colombia huelgas y acciones con participación masiva y bloqueo de las actividades económicas. Esto es un indicador de un proceso de comunicación acertado.

Para lograr una estrategia de comunicación, ésta debe ser impulsada por el liderazgo y por sindicalistas capaces de enfrentar el cambio y anticiparse a las exigencias del entorno. El líder sindical debe tener la aptitud y la actitud de comunicar, a un público masivo, los objetivos a corto y a largo plazo.

Bibliografía:

Acosta, Luisa (2003). Medios y nación. Historia de los medios de comunicación en Colombia, Bogotá: Ministerio de Cultura.

Archila, Mauricio y Torres, Leidy (2009). Bananeras, huelga y masacre, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Departamento de Historia.









El sindicalismo en Colombia, en la encrucijada

BARRANQUILLA
CGT y CUT señalan que la ‘tercerización’ laboral ha afectado número de afiliados. Para expertos, las organizaciones obreras se han rezagado frente a las necesidades sociales.
En otra celebración del 1° de mayo como Día Internacional del Trabajo, en Colombia los sindicatos viven un momento muy particular: mientras los asesinatos de sindicalistas pasaron de 275 en 1996 a 20 en 2015, la afiliación a sindicatos bajó desde principios de la década cinco puntos porcentuales. La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, por ejemplo, tiene actualmente cerca de 530 mil trabajadores luego de haber empezado con 1 millón 246 mil en 1986.
La propia CUT advirtió esta semana en un comunicado sobre la baja tasa de sindicalización actual: de las algo más de 22 millones de personas ocupadas que había en el país en 2015, apenas un millón y un par de miles más se encontraban afiliadas a algún sindicato: es decir, una tasa de 4,6 por ciento.
También reportó que “el leve crecimiento de la afiliación a sindicatos pasó del 6,8 por ciento anual entre 2010 y 2014 a solo el 1,21 por ciento en 2015”.
El contraste en este sentido entre Colombia y los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, es alarmante: la cobertura de la negociación colectiva en estos países es del 80 por ciento. Y en países latinoamericanos como Argentina, Brasil y Uruguay, esa cifra llega al 30 por ciento.
PROBLEMAS DEL SINDICALISMO
Al respecto, Francisco Maltés, ejecutivo de la CUT, dijo a EL HERALDO que “en la baja tasa de sindicalización inciden varias cosas. La primera es que es casi un delito conformar un sindicato: hace cerca de un mes fueron despedidos unos 70 trabajadores del SITP que intentaron construir un sindicato. Además, la informalidad laboral hace que los trabajadores no se afilien”.
Y Cérvulo Bautista, fiscal de la Confederación General del Trabajo, CGT –creada en 1971 y con un número aproximado de un millón de afiliados–, señaló a este diario que “un trabajador con contrato a término fijo no puede sindicalizarse, por bolsas de empleo tampoco, por prestación de servicios no se pueden afiliar a los sindicatos. Ese derecho lo han perdido los trabajadores en nuestro país”.
A su vez, la ONG de la Escuela Nacional Sindical, ENS, da cuenta de que muchos trabajadores “están alejados de los sindicatos” y que “la tendencia es que los más jóvenes sigan esa senda”, bien por miedo a represalias de parte de los empleadores si se sindicalizan, o “por simple desconfianza debido a la satanización que ha sufrido este libre derecho de organización laboral”.
No obstante, Maltés sostiene que “la influencia de los sindicatos sigue siendo importante”. Pone de ejemplo la jornada del 17 de marzo, donde el movimiento sindical “movió en todo el país cerca de 2 millones 500 mil personas”.
José Vidal Castaño, economista e historiador de la Universidad Javeriana, en su artículo ‘Panorama del sindicalismo en Colombia’, publicado en 2012 en la página de la Fundación Friedrich Ebert, de Alemania, Fescol,  señala que en Colombia el acto administrativo de registro de un sindicato “se ha convertido en una barrera muy importante para el ejercicio del derecho de asociación sindical”.
Señala que entre 2002 y 2007 se rechazaron 491 iniciativas de trabajadores tendientes a la creación de un sindicato y pone de presente que este “es el único país en América Latina en el que el Gobierno tiene la facultad de disolver un sindicato”.
La ENS recuerda que el año pasado la Corte Suprema de Justicia decidió en segunda instancia que la mayoría de las huelgas fueron ilegales en el país:  de las 33 huelgas que llegaron a los despachos del alto tribunal, 19 fueron declaradas ilegales, 11 legales y tres quedaron sin pronunciamiento.
Al respecto, el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo registró en que en 2014 se instauraron ante el Ministerio del Trabajo 50 querellas por uso ilegal de pactos colectivos, “que es una estrategia de los empleadores para impedir la organización de los trabajadores, o evitar que los sindicatos se fortalezcan”.
Y advirtió, además, que crecieron al tiempo los contratos sindicales (en 2013 se firmaron 964 y en 2014 esa cifra crecía al doble), “usados para mantener la intermediación ilegal y vulnerar derechos de libertad sindical”.
La CUT ha indicado que las figuras más utilizadas para promover esta ‘tercerización’ son las cooperativas de trabajo asociado, sociedades comerciales de diferentes tipos y “el uso de falsos sindicatos para firmar contratos sindicales”.
Igualmente critica que se ha masificado el contrato de prestación de servicios, mediante la cual se vincula trabajadores subordinados “pero sin protección real de seguridad social, sin prestaciones sociales, sin garantías laborales y a partir del cual en la práctica impiden la afiliación sindical y negociación colectiva”.
Por ello, Bautista sostiene que “el derecho a la huelga lo hemos venido perdiendo en Colombia y las centrales obreras venimos mirando que se respeten esos derechos: estamos pidiendo que los trabajadores sean contratados a término indefinido, y es lo que establecen los convenios internacionales, y le hemos exigido al Gobierno no afectar los derechos de los trabajadores”.
¿CÓMO VEN A SINDICATOS?
La Fundación Ideas para la Paz, FIP, en su ‘Estudio sobre la cultura frente al sindicalismo en Colombia’, de 2012, da cuenta de que el sindicalismo en el país, lejos de ser visto como una actividad legal de reivindicación de los derechos de todos los trabajadores, es tenido por muchos como un ejercicio de “antagonismo social”.
Señala el documento que “la exposición de los sindicatos en la prensa está ligada a situaciones de confrontación con el gobierno o empresas” y que esta situación “acrecienta la percepción negativa” de los sindicatos, ya que su presencia en los medios se asocia a discusiones con el gobierno o a la parálisis por medio de paros, protestas, huelgas o boicots.
Pero la Fundación también menciona “la poca atención que reciben los sindicatos” cuando no se encuentran en medio de una confrontación con el gobierno o las empresas, lo que revela, según su estudio, que “el mismo hecho noticioso resulta de la confrontación”.
La FIP concluye que la cultura frente al sindicalismo se construye a partir de un constante debate en torno a la idea de la existencia o no de la crisis colombiana por la que atraviesa el sindicalismo, la existencia de un modelo que perjudica o no el ejercicio sindical, la denuncia de la existencia de prácticas de debilitamiento contra sindicatos y empresas y, finalmente, la existencia de un ambiente de violencia que perjudica o no al sindicalismo.
CRÍTICAS
Marco Fidel Agudelo, politólogo de la Universidad Nacional, escribió en la revista Desafíos de la Universidad del Rosario que, a raíz del desvanecimiento social como colectividad del sindicalismo en la última década, “los escenarios de representación política podrían constituir una alternativa para el fortalecimiento de su objeto en la sociedad, una estrategia para la conservación de sus actuales reivindicaciones o una acción que evite su desaparición”.
Ese desvanecimiento se debe, en parte, según el experto, a los cuestionamientos que se le hacen desde la sociedad civil al sindicalismo “por su insuficiente capacidad de articulación social, su limitada fuerza gremialista y su deficiente representación de los intereses públicos y sociales de los trabajadores y del conjunto de la sociedad”.
Además, advierte Agudelo, el sindicalismo ha concentrado sus fuerzas en las “reivindicaciones fabriles”, sin involucrarse en la democratización de la sociedad y en las preocupaciones macrosociales y macroeconómicas.
Por ello, considera que el movimiento social de los trabajadores “ganará terreno en las arenas de la representación electoral o terminará convertido en una masa amorfa anclada en la informalidad, sin dirigentes o plan programático, de espalda a la sociedad sin representar los intereses sociales, incomunicada con las corrientes internacionales y enmudecida ante el Gobierno y los gremios económicos y empresariales, quienes procuran que haya cada vez más masa de trabajadores y menos organizaciones sindicales estructuradas como opción democrática que fortalezca el Estado Social de Derecho”.
De acuerdo con el texto del politólogo Agudelo, “históricamente el sindicalismo colombiano ha estado influenciado en lo político, en su mayoría, por las corrientes de izquierda, más que por el sindicalismo patronista, lo que implica una concepción del Estado esencialista o asistencialista. (...) Es decir, en esencia es un sindicalismo confrontador antes que negociador, lo que le ha significado la exclusión de los escenarios de decisión política nacional, al igual que al sindicalismo patronista que halla en su empleador a su defensor, protector y amparo, evita incluir en su lucha necesidades sociales por fuera de su núcleo de trabajo”.
El sindicalismo en Barranquilla, según el presidente de la CUT
“No hay nada que celebrar, es una conmemoración por la muerte hace 130 años de los mártires de Chicago”, asegura Javier Bermúdez, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, al indicar que hoy 1° de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, son necesarias nuevas jornadas de “lucha y movilización” que reivindiquen aquel logro centenario de la jornada de 8 horas.
En su opinión, muchos conquistas laborales han desaparecido o se han visto disminuidas “por la aplicación de la política de libre comercio y de globalización” y la tercerización del empleo.
La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, ha disminuido sus agremiados en el Atlántico. Bermúdez señala que en los años 90 contaban, sin sumar al magisterio, con 16.000 afiliados, en su gran mayoría de empresas privadas, pero hoy tienen 18.000 y la mayoría, 11.000, son docentes, el resto del sector privado.
“Muchas industrias cerraron. Hoy el número de sindicalizados se ha reducido de 5 a 3,3%.”, revela el dirigente sindical. Señala que “podemos crear más sindicatos, por lo que establece la Ley 50 en su artículo 55, pero ese sindicato no cuenta con que la base o la masa de la empresa se afilie”.
Cita que hay sindicatos mayoritarios que han desaparecido al acabarse las empresas del corredor industrial, como el sindicato de Argos en la Vía 40, que tenía 400 afiliados, y de otras empresas como Aluminio Reynolds y Vanylon. “No es lo mismo que desaparezcan un sindicato de 25 o 30 personas a uno de 400 integrantes”.
Entre los factores a los que atribuye esta situación se encuentra la Ley 50 que “estrangula” las contrataciones de trabajo y el régimen de cesantías, entre otros. Sostiene Bermúdez que en el gobierno de Álvaro Uribe entró en vigencia la Ley 789 que define normas de empleo y amplía la protección social, y con esa flexibilización laboral se “desintegró aún más” el movimiento sindical; también alega que la mano de obra es “flotante” y por tanto no es consecutiva con la afiliación. Para hoy tienen programada una marcha a partir de las 8:00 a.m. El sitio de concentración y salida es la carrera 21 con calle 47.